Solemos adjudicarle la culpa, vivencias, experiencias o simplemente una historia de la que no queremos hacernos cargo a una "amiga". Empezar contando una anécdota diciendo "tengo una amiga que....." es muy común en nosotras, seamos sinceras (no conozco el género masculino en ese sentido).
A esta supuesta amiga le damos forma, personalidad poniéndole un rejunte de características de todas nuestras amigas, como también de nosotras mismas. Claro que no la vamos a caracterizar con las mejores virtudes, porque, recordemos que la estamos haciendo responsable de una historia miserable que nos haya sucedido a nosotras mismas. Miserable, vergonzosa, lamentable.
Imaginamos cómo contestaría esa "amiga", cómo reaccionaría, qué diría, TODO. Creamos un monstruo que en realidad ya existe, pero le damos una entonación peor, mas dramática. Y lo peor es que ese monstruo somos nosotras mismas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario